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La intención comunicativa y funciones del lenguaje

Imagen tomada de: http://roble.pntic.mec.es/msanto1/lengua/1comunic.htm

Ser hombre es fundamentalmente existir o ser en el mundo (Martin Heidegger). Para Edmund Husserl el mundo es como un horizonte. Así por ejemplo, cuando alguien percibe algo, lo percibe en un primer espacio concreto, con un fondo que lo cubre o lo rodea. En segundo lugar es un horizonte temporal, es decir, con la conciencia de un antes y un después.

El hombre es entonces un ser sumergido en el mundo. Un sujeto existente. Un sujeto que se coloca fuera de sí, en el mundo. No se puede concebir un hombre sin su implicación con el mundo. No hay un modo de ser hombre que pueda describirse sin verse en la obligación de nombrar el mundo en su descripción. Si existe, quiere decir que tiene conciencia en el mundo, y su residencia en el mundo. Para existir “en el mundo y con el mundo”, tiene que relacionarse; y para relacionarse TIENE QUE COMUNICARSE. De tal manera que, cuando esta facultad se pierde, el hombre se aliena, se vuelve extraño y se neurotiza.

El fundamento de toda comunicación (de “común unión”) es el llamado encuentro con el otro, el cual hace posible la mutua realización de dos sujetos en una nueva experiencia que se llama comunidad. Esta nueva forma hace que el hombre salga de su individualismo, para abrirse en una dimensión comunitaria cuya estructura está caracterizada por la presencia de seres personales.

Como instrumento del encuentro se halla una nueva dimensión: LA PALABRA. Según Santo Tomás de Aquino:

El hombre es un animal hablador, porque capta, lee, elige el interior de las cosas, el más allá de su apariencia inmediata. Porque entiende y elige, es capaz de hablar y de razonar y de muchas otras actividades....La palabra es y será siempre el vehículo de la realidad. Sólo cuando existan las palabras, el hombre comprenderá su mundo y se experimentará como un ser situado en él.

Sólo las personas tienen palabra y sólo a las personas se les dirige la palabra. Las cosas y los animales no tienen palabra, por ello nunca tendrán la posibilidad de manifestar su intimidad. La palabra está asociada a la conciencia y a la libertad, características de la persona. Gracias a su palabra y a su libertad, el hombre es capaz de presentarse a sí mismo, de entregarse, de relacionarse o comunicarse.

En la medida que el hombre ha creado una serie de palabras, donde el significado va ligado a la realidad de ese mundo en el que existe, también las ha llenado de intención, motivación, sentimiento y sentido. Ya no sólo para expresar la realidad física y material... sino la realidad del alma y el espíritu.

Igualmente ha acomodado las palabras por similitud de significados o una relación abstracta de significados, como por ejemplo la palabra TENAZ: Resistente a la ruptura. Es utilizada para decir: Tenaz esa situación, que persona tan tenaz, Tenaz...yo no pensé que pasara....

Con estos cambios y transformaciones, el hombre, ha enriquecido su lenguaje y ha crecido en la explicación del mundo, la realidad y el infinito.